Pautas alimentarias en xerostomía

xerostomía

La xerostomía es la manifestación clínica más común de las disfunciones salivales (1) y consiste en la reducción o ausencia de secreción salival, también conocida como boca seca, y puede estar relacionada con (2, 3):

  • La edad: suele ser habitual en las personas de edad avanzada.
  • El consumo de ciertos fármacos prescritos para la ansiedad, depresión, hipertensión o alergias, etc.
  • Algunas enfermedades autoinmunes, el síndrome de Sjögren o la diabetes mellitus mal controlada.
  • La aplicación de radioterapia en la cabeza y en el cuello, que afecta a la glándula parótida.
  • Largos periodos de ayuno.
  • El consumo de tabaco y alcohol.
  • La ausencia de dientes.

La saliva arrastra los alimentos que quedan alrededor de los dientes al comer y gracias a su composición, neutraliza la acidez que causan los microorganismos cariogénicos, por lo que una reducción o falta de ella puede incrementar el riesgo de caries y otras infecciones (2, 3).

La xerostomía suele producir sensación de molestia o dolor, pérdida de sabor, dificultad para la masticación y la formación del bolo alimenticio, halitosis, problemas para deglutir y alteraciones en la nutrición como consecuencia de la pérdida de apetito (2, 4).

Una vez identificada y controlada la causa de la xerostomía, se pueden tomar las siguientes medidas generales:

  • Beber agua con frecuencia. En general, se recomienda beber más líquidos (2 l/día) y con mayor frecuencia durante y entre las comidas (5); y aplicarse, en caso necesario, vaselina en los labios para mantenerlos lubricados (6).
  • Evitar ciertos alimentos y hábitos dietéticos. Intentar no consumir alimentos de textura áspera, picantes, ácidos, salados o con temperaturas extremas, pues tienden a irritar la mucosa bucal. Asimismo, es mejor evitar alimentos pegajosos y sustituirlos por otros fibrosos. No hay que olvidar que los alimentos que se pegan a los dientes aumentan el riesgo de caries (5). Los pacientes deben disminuir la ingesta de azúcares, aumentar la de bebidas suaves y reducir la de café, así como evitar el tabaco y el alcohol (6).
  • Tomar queso y vegetales. El queso contiene calcio, fosfatos y caseína (una proteína láctea que protege contra la desmineralización dental); además, los quesos curados aumentan el flujo de saliva (5).
  • Aplicar una buena higiene oral después de las comidas. Hay que cepillarse los dientes después de las comidas, pero es necesario dejar pasar un tiempo para que la saliva pueda neutralizar los ácidos y repare los dientes. Las personas con xerostomía tienen mayor riesgo de desgaste dental y erosión, y es por ello que deben evitar cepillarse los dientes inmediatamente después del consumo de alimentos y bebidas ácidas, cítricos y zumos (5).
  • Aumentar el uso de flúor y evitar los enjuagues que tengan alcohol. El flúor inhibe la desminerali-zación, fomenta la remineralización y aumenta la dureza del esmalte de los dientes, haciéndole menos soluble a los ácidos (5). La aparición de caries se puede prevenir con la administración de suplementos de fluoruro sódico, fosfato acidulado de flúor y monofluorofosfato de sodio, bien por parte del profesional y para utilizarlo en casa. Estos suplementos se pueden encontrar en forma de geles, comprimidos masticables y pastillas (6).
  • También es aconsejable utilizar productos farmacéuticos humectantes de la cavidad oral y/o estimulantes de la secreción natural de saliva, como la gama de productos Xeros dentaid.

 

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Bibliografía:

  1. Valicena M, Escalona LA. Manejo terapéutico del paciente con xerostomía. Acta Odontol. 2001;39:70-9.
  2. Mahan LK, Escote-Strump S. Krause dietoterapia. 12ª ed. Elsevier-Masson 2009; 171-183.
  3. Cervera P, Clapes J, Rigolfas R. Alimentación y dietoterapia (4ª ed). Madrid: MacGraw-Hill. 2004; 277-9.
  4. Manual Merck de signos y síntomas del paciente. Diagnóstico y tratamiento Halitosis. En: Editorial Médica Panamericana S.A. Madrid 2008.
  5. Martín Aragón, S. La nutrición del paciente con xerostomía. Farmacia Profesional 2005;19:56-7.
  6. Carramolino E, Silvestre FJ. Boca seca y su manejo en la clínica odontológica. Dentum. 2009;9:24-31.

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